Derecho a decidir, parte 1
0 comentariosSí, es un tema polémico e incluso tabú, pero debemos hablarlo.
Volteemos a ver el mundo en el que vivimos, este mundo de casi 7 mil millones de habitantes, es un mundo hermoso, lleno de vida y color, en contante cambio, voluble; que así como da vida, la puede destruir en unos instantes. Mas también existe un mundo enfermo, que se consume poco a poco, que hemos sobrepoblado.
Veamos ahora nuestras sociedades y la gran evolución que han sufrido en los últimos diez mil años. El cambio ha sido brutal y en todos aspectos, tecnología, vestimenta, lenguaje y comportamiento; la cultura se transforma constantemente creando la historia; la filosofía, la teológica y los mitos han avanzado de simples explicaciones a cuestiones atmosféricas para tratar de entender aspectos más complejos de la mente y el comportamiento humano. Incluso físicamente hemos evolucionado, nuestros ambientes modernos más limpios y desinfectados han logrado que nuestros sistemas dejen de producir ciertas bacterias y anticuerpos.
¿Pero qué hay de nuestra sexualidad? Ese tema, aunque también ha evolucionado, sigue siendo, al menos en la mayoría de las sociedades judeocristianas, un tema tabú, que siempre se trata de evitar, lleno de mitos y desinformación, cargado de una poderosa y culposa moralidad.
Es cierto que actualmente vivimos una libertad mucho mayor en el sentido sexual que hace sólo 100 años, pero esa libertad sigue siendo vista por muchas personas con el ceño fruncido. Hablemos entonces de uno de los debates más fuertes en cuanto a sexualidad de los últimos 40 años, la anticoncepción y el aborto.
Podemos empezar asegurando que ambas son mal vistas y prohibidas por prácticamente todas las religiones, no tanto así por todos los fieles y el grado de desaprobación entre los fieles y entre ambas prácticas, varia. En Estados Unidos se ha visto que el 68% de los católicos utiliza anticonceptivos, a pesar de las prohibiciones de la iglesia.1 En general, la anticoncepción es muy aceptada, aunque algunos grupos más radicales también quieran eliminarla.
Retomando los conceptos del principio. ¿Aquellos que no aceptan la anticoncepción entienden la magnitud de 7 mil millones de habitantes y lo que esto implica? Supongo que no, ya que el no apoyar la anticoncepción implica un desinterés total por las situaciones de pobreza, hambrunas y falta de recursos en el mundo.2
Nadie puede negar que nos diferenciamos de lo animales gracias a nuestro intelecto y nuestra capacidad de transformar el mundo que nos rodea, es decir nuestra tecnología. En cuanto a la sexualidad, es bastante común y generalizado el argumento de que al no ser como animales podemos controlar nuestros instintos y es cierto, podemos controlarnos pero eso no nos abstiene de comer y beber, ni dejamos de disfrutar el placer que esto implica. Mas encuentro bastante contradictorio que no podamos usar nuestra tecnología, de la cual, por cierto, nos enorgullecemos bastante, para controlar los efectos de esos instintos. Cabe aclarar que esta contradicción sólo aplica a la parte sexual, ya que la manera en que cubrimos nuestra necesidades de alimentación y bebida están por completo fusionadas con la tecnología.
Es una realidad que entre más grande es una población, más recursos se necesitan para alimentarla y que actualmente ya existen problemas para mantener a la población mundial completa. ¿Por qué seguir entonces reproduciéndonos indiscriminadamente, sin control alguno, como animales? El negarse a usar anticonceptivos es sugerir que la única solución al problema es una anorexia sexual.
¿Por qué es necesario enfermar la sexualidad para poder controlarla? La sexualidad es parte íntegra y fundamental de los humanos, somos seres sexuales desde el momento en que nuestros cromosomas se dividen en XX o XY. ¿Por qué entonces verla cómo algo que debería ser evitado y sólo recurrir a ella cuando es necesaria para reproducirnos? Nosotros no sólo satisfacemos nuestras necesidades alimenticias para no morir de hambre, sino como una forma de placer, comer es una parte intrínseca de nuestra convivencia social. ¿Por qué, entonces con respecto a la sexualidad se tiene que seguir alimentado esos prejuicios y malas concepciones en lugar de entenderla como parte de nuestra naturaleza humana?
Los líderes religiosos y de instituciones conservadoras y moralistas deberían acercarse al tema de la anticoncepción desde una nueva perspectiva acorde a los conflictos y situaciones que vive el mundo hoy en día, en lugar se aferrarse a decretos arcaicos que funcionaban en una sociedad de hace dos mil años, completamente distinta al mundo actual en cuanto a pensamiento y tecnología.
La anticoncepción nos permite ver la sexualidad desde una nueva perspectiva, no sólo para tener un control poblacional, sino también nos da una visión más responsable, abierta y educada sobre el tema. Cuando aprendemos sobre anticoncepción y sexualidad, aprendemos sobre nosotros mismos, aprendemos como funciona nuestro cuerpo y que es lo más correcto para cada persona. Ese poder de análisis, razonamiento y decisión es lo que nos define como humanos, no el tratar de enfermar, evitar e ir en contra de nuestra propia naturaleza.
Aquí puedes leer la continuación de este artículo
1. Thomson-DeVeaux, Amelia. Most religious women use contraceptives, despite church prohibitions. Care2. Abril 2011. Disponible en web: http://www.care2.com/causes/womens-rights/blog/most-religious-women-use-contraceptives-despite-church-bans/
2. Kunzig, Robert. Population 7 billion. National Geographic. Enero 2011. Disponible en web: http://ngm.nationalgeographic.com/2011/01/seven-billion/kunzig-text
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