Una pasión comienza...
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Una pasión comienza
suplicándole a la luna
por un amor inconcebible
ante sus ojos.
Una imagen se gesta
en la mente,
se disuelve en la muerte
de una rosa.
Una batalla en la
que el corazón es asesinado,
una guerra que desangra
al alma ardiente.
¿Cuál es la manera
de revivir una llama
que murió en el
invierno de su ocaso?
El cuerpo se deleita
con una sola caricia,
cuando un velo de seda
roza suavemente la piel.
Cuando la sensaciones
se adueñan del cuerpo
los sentimientos abandonan
su hogar.
Una palabra dulce y destructora
penetra en un alma oscura.
Una vez más la diosa es vulnerable,
sus propias espinas pueden herirla,
su mente de derrite al recordar
las historias asesinadas.
El momento en que la luna
responde a sus plegarias,
el ritmo invade el cuerpo,
un movimiento innato y frenético
se posesiona de sus manos.
El baile perfecto,
el éxtasis incontrolable
del deseo ardiendo,
la locura que explota
en la mente,
el asenso hacia
el paraíso inalcanzable.
Las batallas se vuelven
más intensas con cada
latido del corazón,
con cada respiración
que deja escapar
un suspiro de vida
que se pierde en el viento.
La pasión descontrolada
invade cada vena,
se mezcla con la sangre,
hace temblar al mundo,
hace que el cuerpo
se sienta realmente vivo,
que descubra la magia que
en él se oculta.
Un instante de éxtasis
culmina en la soledad eterna,
en la tristeza asesina.
El demonio que controla
a una diosa
retoma su trono.
Una reina que vive
en un mar de hipocresía,
que juega con corazones
ardientes.
Alejada del mundo
que alguna vez la hizo feliz,
construye una jaula de cristal
para sus sueños e ilusiones.
Restituye su poder,
destruye al que alguna vez
le dio placer.
La soberbia deja
de ser un pecado
para convertirse en
su más fiel aliada.
Regresa al pedestal
que la sostiene por
encima del mundo.
Algunas batallas han
sido ganadas,
pero jamás la guerra,
aún se respira el perfume
del amor en un terreno estéril.
Las lágrimas pintan las nubes
en el tiempo detenido.
Una inocente e indefensa rosa
surge de entre la sangre derramada.
Pétalos dorados que envuelven
un cuerpo místico.
Sábanas de flores
en las que hay cenizas
de fuegos extinguidos,
pasiones perdidas,
ilusiones abandonadas.
El alma abandona el cuerpo,
flota sobre el mar que
formó con sus deseos.
Una sonrisa eterna y perfecta,
la felicidad es la verdadera
respuesta que escondía la luna.
Una diosa nueva,
con un alma sabia
retorna a la vida,
les pide perdón
al cuerpo y a la mente
por haberlos asesinado,
por haber secuestrado
sus sueños.
Una pasión nueva
se presenta ante el mundo.
un alma revivida respira
la pureza que emana su piel.
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